inmediatez

La inmediatez y la necesidad de estar, y comentar, siempre

La inmediatez, y la necesidad de estar y comentar, está acabando con el disfrute de los videojuegos. Es muy difícil, y frustrante, seguir el ritmo de este movimiento social.

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Llega el lanzamiento de Elden Ring y todo el mundo, casi al unísono y con una inmediatez que llega agotar, necesita comentar y mostrar que está jugando al título.

Y matizo que no critico al juego en cuestión, para nada. Es más, esto mismo se puede aplicar a cualquier lanzamiento de la misma magnitud y calado.

Pero estos movimientos tan inmediatos, hablo siempre de las redes sociales, llegan a causar algo de hartazgo; a mi por lo menos sí.

Las cuentas atrás, los análisis con periodistas forzadísimos para llegar a la fecha de lanzamiento, el ser el primero en mostrar una fotografía del juego o los primeros gameplays.

Todo es explosivo, efusivo, con mucha excitación desmesurada. Aunque también es totalmente entendible que tanto tiempo esperando un juego crea una expectación desmesurada.

¿Pero a donde quiero llegar con todo esto? Pues a que esto implica muchas cosas no tan buenas.

Un ejemplo sería la cantidad de spoilers que afloran a las pocas horas y que incentivan incluso las propias revistas digitales de videojuegos. Todo por la necesidad de estar y rascar todas las visitas posibles.

Esto viene dado más por la vida de hoy en día, lo que ha cambiado la forma de mostrar la información y que el que no está en el momento indicado, o no es el primero, no obtiene el mismo beneficio.

Es triste, pero parece que los videojuegos se ha convertido en una carrera de los 100 metros, cuando debería ser una maratón. Esto último beneficiaría mucho más a los videojuegos.

Hace apenas unos meses que se lanzaron juegos como Forza Horizon 5 o Halo Infinite, y semanas del lanzamiento de Horizon II: Forbidden West, y parece que han pasado años.

La vida útil de los videojuegos cada vez es menor y en muchas ocasiones cuando un juego llega a las tiendas, ya estamos pensando y hablando del próximo en llegar.

A mi todo esto me agota y mucho. Porque parece que sino estás al día y juegas la novedad del momento no existes.

También me entristece que los videojuegos queden en una foto, en mostrar orgulloso que tienes el título el día de lanzamiento. Y luego muchos quedan relegados en la estantería o vuelven a las cestas de segunda mano.

Esto no es nada nuevo, lleva sucediendo mucho tiempo. Solo tienes que fijarte en el porcentaje de logros o trofeos de las diferentes plataformas, para ver que muy pocos terminan los juegos y llegan a ver el final.

No quiero ser catastrofista, mucho menos, y me encanta el entusiasmo que provoca un nuevo lanzamiento. Ver a la gente disfrutando de un videojuego a estos niveles me alegra y mucho.

En el caso de Elden Ring es muy particular, porque no es un juego que muestre todas sus cartas en las primeras horas. No es un juego que guie al jugador, deja más libertad y libre albedrío a la hora de conocer sus secretos.

Es por ello que los propios jugadores son los que van descubriendo el videojuego, creando la sensación de que estás explorando algo que nadie conoce, pero que realmente un diseñador puso ahí.

Esto ayuda a que se hable mucho más del juego, dado que los jugadores van descubriendo los secretos casi al unísono, siendo la sensación de recompensa mucho mayor.

Pero en otros casos, con otros juegos se tiene un momento de explosión en los días de lanzamiento y se diluye en muy poco tiempo. A los pocos días casi nadie se acuerda de el.

¿Quién se acuerda del nuevo Leyendas Pokémon: Arceus? Ya casi nadie habla de el y se lanzó hace poco más de un mes.

Generó una inmensidad de comentarios en las redes sociales, y las páginas de videojuegos, y hoy en día parece que no existe. E incluso ya se ha anunciado el siguiente juego de Pokémon hace unos días.

Creo que este sistema de inmediatez que hemos montado, muy potenciado por las redes sociales, tiene fecha de caducidad. Es una burbuja que algún día tendrá que explotar y espero que no se lleve el sector con ello.

Y no es culpa de la industria solo, también es culpa de nosotros mismos y como nos comportamos. Sin entrar en temas más profundos como el consumismo o el capitalismo, que daría mucho que hablar.

Aunque tampoco se que hacer para remediar este problema, no conozco las herramientas para poder mejorar esta situación.

Solo puedo mostrar mi rechazo o mi preocupación por ello, en este breve texto. Aunque creo que si consigo que alguien más piense en ello, ya estaré poniendo mi pequeño grano de arena para mejorar la situación.

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