SONIC

Sonic the Hedgehog, formato 8 Bits

Hoy os traigo un nuevo juego a la semana, Sonic the Hedgehog para Master System, quizás el mejor plataformas de la consola de 8 bits de SEGA.

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Ancient (1991)

Master System (Versión comentada), Megadrive, Game Gear

Plataformas

Sonic de 8 Bits, bajito y regordete

Sonic fue, es, y seguirá siendo la mascota de SEGA, como Mario lo es de Nintendo. La saga siempre fue un juego de plataformas creado para competir de tú a tú con Super Mario Bros. Aunque SEGA buscaba un toque más “molón” y menos infantil.

Algo así como un juego más macarra, pero que aún estuviera enfocado a un público infantil. La SEGA de entonces siempre intentaba diferenciarse de Nintendo de esta forma, sin que los juegos infantiles fuera algo malo, para nada. Pero había que buscar la diferencia que te hiciera destacar de la competencia.

Prueba de ello la publicidad de la época, esos anuncios de televisión absolutamente magistrales (aunque con algunos anuncios se les iba un poco la mano) atacando donde más le dolía a la compañía de Nintendo; La famosa guerra de consolas (y de patios de colegios)

Así es como nació la mascota de SEGA, con forma de erizo azul, zapatillas cruce de Disney y las propias de Michael Jackson. Personaje que miraba directamente al jugador, con ese toque de pie, cuando soltabas el mando sin darle a la pausa.

Siempre he adorado esas animaciones incluidas en los personajes para cuando te ausentas del juego. Incluso cada vez que jugaba a un nuevo título, comprobaba si incluía esa animación, para mi un extra imprescindible en cualquier juego de plataformas y que me demostraba si estaba realizado con mimo o no.

Sonic the Hedgehog en su versión de 16 bits es un brillante juego de plataformas, rápido, frenético, por momentos caótico y muy divertido. Pero la versión de Master System, mi preferida por muchas razones, se caracterizaba por ser un juego más pausado (supongo que realizado así por las carencias técnicas de la consola)

En Sonic de Master System las plataformas cobran aún más protagonismo y los saltos estaban más medidos que en su hermano mayor.  Aquí no había tantos caminos para completar las fases como su versión de Megadrive, pero era un plataformas mucho más sólido, o más clásico, y por ello diferente.

Además este cartucho de Ancient, los que después desarrollaron uno de los mejores Beat´em Up de los 16 Bits, Street of Rage 2 (1993) o joyas como ActRaiser 2 (1993) de Super Nintendo y The Story of Thor (1994) de Megadrive, consiguieron un apartado gráfico muy colorido en Master System.

Esta adaptación era más que un port recortado de la versión de su hermana mayor, se trataba de un juego nuevo, con un diseño de fases diferente y creadas para el propio cartucho. Incluso el juego contaba con una versión de Sonic un tanto diferente a la de Megadrive. Algo así como el Sonic bajito y regordete, que hemos visto rescatado en Sonic Generations (2011).

Para recuerdo sus fases de bonus en forma de una especie de Pinball, en el que teníamos que hacer rebotar a Sonic e intentar conseguir todos los anillos que nos fueran posibles, en el tiempo indicado que teníamos para llegar al final de la fase bonus. En la práctica servían para conseguir destruir los monitores con el ítem de “Continue”.

La saga del erizo siempre ha tenido un tono ecologista, más pronunciado en los primeros juegos del Erizo, ya que nuestro cometido es salvar a los pequeños animalitos de las manos del Doctor Ivo Robotnik, conocido como Dr. Eggman. Este quiere cual quiere usar los animales de mano de obra para sus robots en sus fábricas, que ya de por si están contaminando el mundo con ellas.

¿Por qué me gusta más la versión de Master System? Quizás porque es la que más veces he jugado, y terminado, o porque es la que más se parece a su máximo competidor, Super Mario.

Tiene ese toque mágico, que lo hace un juego disfrutable las miles de veces que lo juegues. Su dificultad está bien medida, aunque es algo facilón en algunas fases, y tiene una longitud que te deja con ganas de más al terminarlo.

Eso si, al recibir un impacto tan solo podíamos volver a recoger un mísero anillo. Las limitaciones técnicas de la máquina incluso cambiaban la jugabilidad, en la versión de 16 bits eran muchos más anillos los que veíamos en pantalla al recibir un golpe.

Eso sí, el reto está en conseguir las esmeraldas ocultas y conseguir así el final verdadero del juego, al que solo accederemos si conseguimos todas y cada una de ellas. Final que un servidor no descubrió hasta mucho más tarde, ya que nunca se había propuesto conseguir todas las esmeraldas o no sabía que eran para ese fin.

Sonic de Master System es de esos cartuchos que una vez pones en la consola no paras de jugar hasta terminarlo. Pocos juegos consiguen ese efecto en el jugador.

Su segunda entrega, en mi opinión, es algo inferior. Y los juegos que fueron llegando más tarde no le hacían justicia al primero.

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