Dishonored, el disfrute de la venganza

Esta generación está llena de nuevas franquicias, algunas pasan al Olimpo de los juegos a recordar y otras sin pena ni gloria. Dishonored (Arkane Studios, 2012) es una nueva Ip que lleva varios años de desarrollo y que llamó mi atención cuando mostraron las primeras imágenes, dotadas con un diseño y estilo muy particular. Ahora ha llegado el momento de saber que puesto ocupa en mi mente de jugón.

Encarnamos a Corvo Attano, guardaespaldas de Jessamine Kaldwin, emperatriz de Dunwall, sociedad que se rige por unas normas muy estrictas y que ahora está sumergida en una plaga de ratas que propaga la peste allá por donde van. Nuestra historia comienza cuando somos acusados injustamente del asesinato de la emperatriz y del secuestro de su hija Emily. Por ello seremos encarcelados a la espera de nuestra sentencia, pero una inesperada ayuda nos guiará hacia la venganza y el descubrimiento de la verdad. Este es el punto de partida de una historia llena de intriga, conspiraciones y en la que nada es lo que parece. La aventura nos descubre una sociedad dominada por la aristocracia, que combinada con elementos religiosos (aunque no aparecen representados explícitamente) y fascistas, muestran una imagen de poder y absolutismo que sienta genial al contexto planteado. Me gustan mucho los personajes que van apareciendo, llenos de personalidad y que ayudan notablemente al desarrollo de la trama, aunque alguno como “El forastero” se podía haber aprovechado más. También hay giros de guión algo predecibles, pero en conjunto forman una historia sólida y bien contada. Además ésta se nutre de historias secundarias más que interesantes y que podemos hacer siempre de manera opcional.

Dishonored ofrece un gran marco de posibilidades en el apartado jugable. Puede ser un shooter de acción, disparando y sembrando el caos por todos lados, o bien un juego de infiltración y sigilo en el que lo mejor es pasar desapercibido. Si tomamos el camino del sigilo supone todo un reto al principio, en el que la paciencia es un factor determinante.

Siempre vamos armados con una espada en una mano, mientras que la otra podemos llevar una pistola o ballesta con distintos tipos de munición, o bien unos interesantes poderes. La magia tiene una fuerte presencia ya que Corvo puede hacer uso de poderes sobrenaturales como ralentizar el tiempo, teletransportarse de un punto a otro, convocar una horda de ratas o incluso poseer a un soldado, una rata o un pez. La combinación de las armas de fuego con las habilidades sobrenaturales, ofrecen una enorme cantidad de ejecuciones violentas y espectaculares. El punto negativo es que una vez que tenemos todos los poderes la dificultad del juego disminuye notablemente, todo se vuelve más fácil, y eso que cada vez que los usamos consumimos elixir. Para conseguir dichos poderes tenemos que encontrar unas runas que están ocultas por los escenarios. Estas nos permiten desbloquear nuevas fuerzas o subir de nivel en las que ya tenemos. Además también hay unos amuletos conocidos como dientes de hueso que dan ciertas ventajas a Corvo, como ser más silencioso en sus pasos, recuperar vida más rápido o que el acierto del enemigo con sus armas de fuego se vea disminuido. Por si fuera poco también podemos robar el dinero a los enemigos, así como saquear obras de arte o multitud de objetos de valor que nos reportaran grandes ganancias. Estas las podemos gastar para mejorar nuestras armas, la armadura o comprar munición. En el escenario también hay un motón de libros, notas y audio guías con historias muy interesantes. Todo un ejercicio de buen hacer y dedicación por parte del estudio para sumergirnos completamente en el universo y la aventura de Corvo. Como dato curioso mencionar que ciertas misiones secundarias solo se activan si pasamos o estamos en el lugar exacto de la acción.

La toma de decisiones es un aspecto a tener en cuenta, está variará la dificultad de los siguientes niveles. Por ejemplo si somos muy sanguinarios y matamos todo lo que se mueve, provocará que haya más enemigos y más ratas en las fases venideras, poniéndonos las cosas más difíciles y viceversa. Además  influye directamente en los distintos finales del juego.

Tal vez sea porque he jugado en modo sigiloso y siendo bueno, que los dos últimos niveles me han resultado algo sosos. Me refiero a que no había misiones secundarias u objetos de valor para buscar y la resistencia enemiga era muy baja. Me deja la sensación como si los desarrolladores no tuvieran más tiempo y debían acabar el juego.

Genial, esa es la palabra para definir el diseño artístico de Dishonored. Recrea unos escenarios que beben de la estética Steampunk en una especie de Londres victoriano. El motor gráfico es el Unreal y se ajusta a la perfección a las necesidades de la producción con unos gráficos muy buenos, dan una apariencia de dibujo alejándose del realismo más absoluto. El diseño de niveles es fantástico y amplio, con multitud de posibilidades para el jugador a la hora de afrontar los distintos retos,  pasadizos secretos, elevadas cornisas y zonas acuáticas desde donde podemos eliminar a nuestros objetivos. El modelado de los personajes cumple de sobra pero he echado en falta más variedad de enemigos. Los efectos de luz, el fuego y el agua están muy bien conseguidos. Al final he tenido la sensación de estar jugando a una novela gráfica.

Mencionar que en la versión de ps3 el juego sufre un poco de “tearing”, nada significativo o molesto porque suele pasar en momentos de introducción, nunca me ha pasado en un combate o situaciones comprometidas.

La música cumple con temas clásicos y melódicos, otros más oscuros y de batalla, además de  contar con la pegadiza canción “The drunken whaler”, muy épica y dramática, que me pone los pelos de punta. Los efectos de sonido están bien, ayudando a sumergirse en la acción. El juego viene doblado al castellano y es una muy buena localización. El problema es que hay poca variedad en el equipo de doblaje y en ocasiones cansa escuchar la misma voz una y otra vez.

Dishonored es uno de los últimos grandes juegos que nos deja este año, variado y con multitud de opciones. Toca varios estilos de juego, dándole una gran profundidad en el desarrollo. Una ambientación e historia que lo dotan de la suficiente personalidad como para crear una saga más que interesante.

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