Bioshock Infinite, la conquista del cielo

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Muchas ganas tenía de probar la nueva obra de Ken Levine, el creador del que es para mí uno de los mejores juegos de la presente generación, Bioshock (id.;Irrational Games, 2007), que vuelve con un nuevo capítulo de la franquicia con Bioshock Infinite (id.;Irrational Games, 2013). Aunque Bioshock 2 (id.;2K Marin, 2010) no gustó a muchos fans, a mi me pareció una secuela interesante que pecaba de continuista y de no arriesgar. Todo lo contrario a lo que presenta esta nueva entrega, situando mis expectativas por las nubes.

A las nubes nos traslada esta aventura, en concreto, a la ciudad flotante de Columbia en 1912. Una urbe que surca los cielos de manera libre e independiente al resto del mundo. Un paraíso guiado por el profeta Zachary Hale Comstock, un líder, un visionario que abraza a todo aquél que predique su palabra en beneficio de una sociedad pura y sana. Aquí es donde llega nuestro protagonista, Booker DeWitt, un ex detective ahogado por las deudas cuya única salvación es un último trabajo. Contratado por unas misteriosas personas, deberá encontrar y raptar a una joven chica llamada Elizabeth. Este es el interesante punto de partida que nos presenta este Bioshock, un mundo idílico, más oscuro y sucio de lo que puede parecer a primera vista, que oculta muchos secretos. La narración se desarrolla de manera fluida con acontecimientos inesperados, sorprendentes, sumergiendo al jugador es una historia profunda y compleja. Cada detalle del argumento está estudiado al milímetro y personajes como Handyman, Songbird, la facción Vox Populi y sobre todo Elizabeth, están perfectamente definidos con una fuerte personalidad, haciendo que las distintos pensamientos y sentimientos fluyan hasta un clímax espectacular. Un final que nos dejará con la boca abierta y que nuestro cerebro deberá de procesar dos veces para hacer que entendamos la magnitud de la obra. Un entretenimiento cargado de crítica política, social y religiosa, una patada en la boca que saca a relucir algunas de las vergüenzas de la raza humana a lo largo de los tiempos.

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El apartado jugable nos muestra un juego de acción, con mucha exploración y toques de rpg. Los enfrentamientos son muy abundantes y para ello contamos con un amplio arsenal. Fusiles, pistolas, lanzagranadas y ametralladoras, entre muchas otras armas, nos facilitarán las cosas de cara al enemigo, aunque solo podemos llevar dos a la vez. Aún así no será suficiente y tendremos a nuestra disposición una gran variedad de vigorizantes. Estos son el equivalente a los plásmidos, dotándonos de poderes como electrocutar, lanzar cuervos o fuego, parar las balas e incluso poseer a los enemigos durante un corto periodo de tiempo. Además tienen una opción secundaria permitiéndonos crear trampas por el escenario. En función del vigorizante que usemos consume más o menos energía. También hay distintas prendas de ropa que nos ofrecen ventajas, no solo en el combate, también en la exploración. Hasta aquí todo nos resulta muy familiar, pero entre las novedades se encuentra el skyhook, una especia de pistola-gancho que nos permite desplazarnos por los raíles que abundan en la ciudad. Un elemento que también podemos usar como arma cuerpo a cuerpo ofreciéndonos brutales ejecuciones. Al principio puede resultar un poco lioso moverse con él, pero después de unos minutos su manejo es más fluido. Por si fuera poco, la presencia de Elizabeth traslada la acción a otro nivel. Ella posee un curioso poder, capaz de abrir unas brechas en el escenario y trasladar elementos como coberturas, ganchos y aliados robóticos a la acción del momento. Tanto el skyhook, como la habilidad de Elizabeth, dotanlos enfrentamientos de una mayor estrategia y profundidad siendo muy frenéticos y divertidos.

No todo son disparos y los tiempos que alternan la acción con la exploración están muy bien equilibrados. Así pues, en los grandes escenarios que recorreremos hay multitud elementos, objetos, alimentos y bebidas que nos cargarán de vida y energía. Encontrar archivos de audio en los voxáfonos, kinetoscópios y telescopios, dispersos por la ciudad, nos ayudan a entender mejor la filosofía y los acontecimientos que se suceden en Columbia. Encontrar todos estos dispositivos supone un desafío para el jugador. Las águilas de plata son la moneda oficial de la ciudad. Con ellas podemos comprar en las máquinas expendedoras munición, mejorar las armas y los vigorizantes. Por el contrario el dinero escasea, no podemos piratear las máquinas y deberemos de administrar bien nuestros recursos. A parte, hay misiones secundarias en las que deberemos de encontrar y descifrar unas misteriosas inscripciones. Lo malo es que hay pocas y solo sirven para alargar la experiencia un poco más.

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Bioschock Infinite entra por los ojos desde el principio contando con un increíble apartado gráfico, eso sí, alejado del aspecto fotorrealista y ofreciendo un aspecto más cercano al cartoon. Los efectos de luces y sombras son muy buenos, mientras que las físicas del entorno y los vigorizantes cumplen sobradamente. Aún así en consolas no ofrece todo el esplendor al que puede llegar en PC, por eso veremos ciertas texturas de objetos como sillas, sacos y cajas que están muy poco definidas. En el menú de opciones nos dan la opción de mejorar el aspecto gráfico a cambio de sacrificar el rendimiento del juego, apareciendo el efecto tearing de manera más continuada. Sin embargo, esto es un detalle que no empaña para nada el conjunto del título.

Una de las características que hacen especial esta obra es su diseño y ambientación. Grandes escenarios, muy coloristas, basados en el estilo steampunk y que ofrecen esa falsa sensación de libertad. Cada detalle como los carteles propagandísticos, las inmensas esculturas y los comercios de la ciudad trasladan a la perfección el mensaje patriótico y de poder de Columbia. Es curioso como esa llamativa paleta de colores vivos del principio se va transformando a medida que avanza la aventura, lo que propicia una ambientación oscura y hostil. El diseño de los personajes es variado y sobresaliente, dotados de un aspecto y animaciones creíbles. Elizabeth es un caso aparte, su belleza, grandes ojos azules y su inocencia nos recuerdan la parte más sensible y humana de las personas. Destacar la IA de dicho personaje que más que un estorbo es una ayuda constante al jugador. Nos dará botiquines, energía, monedas y munición siempre que lo necesitemos, además de proporcionar pistas con sus comentarios. Por contra, en ocasiones, la IA enemiga es un poco alocada avanzando sin parar para eliminarnos, mientras que otras veces huirán para encontrar la mejor cobertura.

En cuanto al apartado sonoro no se le puede poner ni un pero. Una banda sonora intensa que nos traslada a un mundo idílico con temas que marcan el patriotismo americano, a la vez que surgen melodías que nos pondrán en tensión. Los efectos de sonido de las armas, poderes y elementos del escenario introducen al jugador en la acción en todo momento. El doblaje excepcional dota de fuerza, credibilidad y carga emocional a los personajes.

La versión de Ps3 cuenta con el añadido del move, una buena excusa para limpiarle el polvo y sacarle provecho. Responde muy bien a nuestros movimientos y una vez que nos familiarizamos con los controles se vuelve intuitivo y divertido.

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La experiencia con el título es sobresaliente, sobre todo por su historia, sus mensajes e infinidad de destalles en los que perderte. Aunque en mi opinión iguala, que no supera, a su predecesor, Bioshock Infinite es de esos títulos que cruzan la barrera del entretenimiento para llegar a ser una obra artística.

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