Pequeños niños en nuestro interior

Estamos en fechas señaladas – a falta de dos días para Reyes – en las que recibiremos regalos de parte de familiares, amigos, parejas o autoregalos  – espero que ninguno de los que pasáis por aquí, os quedéis sin el vuestro – y me viene a la mente los recuerdos de cuando era un niño y esa ilusión que tenias porque llegara el gran día. En mi caso siempre han sido los Reyes Magos, no éramos muy de Papa Noel, aunque es cierto que casi siempre había algún detallito por su parte, aunque fuera pequeño.

Cuando eres un niño, es cierto que no tienes tantas preocupaciones, la cuales, llegan cuando ya tienes una edad o al menos no es lo que va con tu corta edad o las preocupaciones son muy diferentes cuando eres un niño. Cuando llegan estas fechas y estás deseando que llegue el 6 de Enero para recibir eso que ansias o has pedido en varias ocasiones, es cuando más florece la ilusión y en cierto modo, es algo que se pierde con la edad o al menos, es lo que a mí me ha sucedido.

Pero parte de esa ilusión sigue existiendo en mí gracias a los videojuegos. Aun perdura en mi interior la ilusión por una consola o videojuego nuevo y es algo que espero que no pierda nunca, porque para mí es muy necesario. Si no tienes ilusión por algo, la vida en definitiva es más dura y está llena de responsabilidades, inquietudes, preocupaciones, marrones, días de bajón y muchas otras más cosas que a nadie le gustan, aunque claro está, que no todo es malo y hay momentos en la vida llenos de felicidad. Pero la ilusión por ese juego del que llevas leyendo, que incluso has tenido la oportunidad de probarlo o del que todo el mundo habla, es algo que veo muy necesario y para mi es muy importante, porque me ayuda a llevar la vida mas fácil y me ayuda a ser más feliz o encontrar pequeñas capsulas de felicidad o felicidad instantanea, que es como yo lo llamo.

Es cierto que no todas mis ilusiones son para con los videojuegos, tengo muchas otras y más grandes, como tener mi propia casa. Sí, tengo 31 años y por cosas de la vida, como no tener dinero suficiente, no tener el nivel económico necesario, no tener trabajo o que coño ¡es que es casi imposible hoy en día! aun vivo con mis padres… Creo que no seremos pocos los que estemos en esta situación, por desgracia y muchas veces te da la sensación de que te estás quedando en el último puesto de la carrera de la vida. Pero sigamos con lo que os quería comentar, que me pierde la responsabilidad.

La ilusión más infantil y esa que aun puedo cumplir, está guardada en ciertos videojuegos o consolas que deseo tener. Los momentos de coger con tus propias manos la consola que tanto tiempo llevas esperando, como cuando cogí mi primera Sega Saturn y no fue en su momento, ya que yo la tuve muchísimo más tarde y ya estaba muerta y enterrada. Pero siempre había tenido cierta curiosidad por esa consola de SEGA y llegó el momento de tenerla, comprándola a traves de Ebay. O hace menos con mi Game Gear, con la caja original y en perfecto funcionamiento – funciona hasta el sonido, que todos sabemos que suele fallar en esta portátil –  O cuando compré la Xbox 360, después de que esta llevara más de un año en el mercado y todo el mundo hablara bien de ella y de sus juegos. Llegué a casa con la pesada caja y no tardé en abrirla para disfrutarla. Son momento de felicidad instantánea, que son difíciles de explicar con palabras, pero por suerte, no son difíciles de cumplir.

Aun recuerdo el día que volví del Centro Mail – por aquel entonces se llamaba así – con mi juego de Shenmue II en mis manos y no sé porque no lo olvido de mi mente, por lo que creo que fue un momento de ilusión y felicidad. Estuve varios días llamando al Centro Mail, preguntando por si había llegado ya a la tienda el juego. Llamé en varias ocasiones, hasta que el dependiente cogió mi número de teléfono – supongo por lo pesado que estaba siendo – y me dijo que me llamaría en cuanto llegara. Al cabo de los días llegó esa llamada y fueron pocos minutos los que tardé en vestirme y acudir raudo y veloz a la tienda, como si se me fuera la vida en ello. Por aquél entonces la tienda estaba a unos 15 o 20 minutos de mi casa, por lo que iba y venía andando. Volviendo a casa con el juego en mis manos, creo que todo el camino de vuelta fui con una sonrisa en la cara y no sé porque mi cerebro no ha borrado ese sentimiento de mi mente, por lo que creo que la felicidad instantánea que me dio ese momento, creo que es muy necesaria en mi vida. No hace falta que diga, que Shenmue II es un juegazo, al igual que su primera parte y que mis ganas de ver como continuaba la historia, después de pasarme el primer juego – creo que he terminado el primer Shenmue unas 5 veces – eran bastante altas ¿Para cuando un Shenmue III?

Otro momento de ilusión y felicidad fue cuando compré la Dreamcast – al final va a ser verdad que es una maquina de sueños, 40.000 Pts me costó – el dependiente de la tienda me dijo: “Que la disfrutes” y al llegar a casa y ver el Soul Calibur, mi cara de asombro, mezclado con mi cara de felicidad, creo que habría sido digna de ver. Aunque en cierto sentido, puede que el motivo de tantos recuerdos con esta consola sea debido, a que por aquel año 1999, ya tenía mi primer trabajo serio – otros habían venido antes – y mi primer dinero de verdad en el bolsillo, por lo que mi primera consola, mía de verdad, fue la Dreamcast.

Una de las mejores consolas de todos los tiempos

Gracias a estos pequeños momentos de felicidad instantánea, que también suelo cumplir con algún juego retro, que siempre he deseado tener o con aquellas consola que podías ver en revistas cuando eras pequeño, pero que nunca tuviste y que ahora la tienes junto a tu colección, creo que hace la vida más fácil o por lo menos a mi me resulta así – todos llevamos un pequeño Hámster en nuestro interior –

Todo esto me hace pensar que aun llevo un niño lleno de ilusión en mi interior, que la sociedad intenta reprimir siempre con responsabilidades, pero es muy necesario hacer feliz a ese niño interior y por mi parte, los videojuegos, cumplen ese objetivo.

¿Y vosotros? ¿Aun tenéis ese niño en vuestro interior?

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