Persigue delincuentes en Chase H.Q. de Game Boy

Después de mucho retraso os traigo una nueva entrega de Juego a la Semana, con Chase H.Q. de Taito para Game Boy. Una versión muy mejorable.

Chase H.Q. Taito

Taito / Bits Corporation Limited (1990)

Game Boy (Versión comentada), Arcade, Amiga, Commodore 64, Amstrand CPC, FM Towns, Game Gear, NES, Master System, Atari ST, TurboGrafx , X68000, ZX Spectrum

Acción / Carreras

Chase H.Q.: persecuciones policiales a lo Destruction Derby y en miniatura

Out Run popularizó los juegos de carreras con “efecto 3D”, gracias al escalado de sprites del que hacía gala, y nos dejó a todos alucinados la primera vez que jugamos (aún seguimos alucinando). Después fueron muchos otros juegos los que intentaron imitar el éxito de Out Run, pero añadiendo en algunos casos su propio toque, para dar personalidad. Chase H.Q. entra dentro de esos  juegos más personales. Imitando a Out Run en la forma de mostrar el juego y el control algo similar, incluso imitando el cambio de marcha, pero añadiendo ese toque de destrucción del que hace gala. Tenemos que detener a los ladrones, que huyen a toda velocidad, a base de golpes con nuestro propio coche. A veces el fin justifica los medios, como es este caso.

Chase H.Q. apareció en innumerables plataformas domesticas, tanto en consolas de la época, como en ordenadores. Prácticamente no había máquina que se quedara sin su propia versión, lo que denota el éxito o la popularidad del título. El origen de Chase H.Q. venía de los salones Arcade, recreativa de Taito, de razonable éxito y de un frenetismo muy logrado. Quizás una versión demasiado potente para el hardware que teníamos en casa por aquel entonces, lo que suponía que había que adaptar el juego a la potencia de cada máquina. Game Boy tuvo una versión muy meritoria en el apartado técnico, que es de la que vamos a hablar aquí ahora, aunque es cierto que los recortes le juegan una mala pasada en algunos aspectos, como la jugabilidad. Y no es por problemas de potencia de la máquina, sino falta de ganas al desarrollar el juego.

La mecánica de Chase H.Q. es muy sencilla: en cada fase deberemos parar y capturar a un delincuente, del que se nos informará por radio antes de cada nivel y  el cual huye de nosotros despavorido, en un bólido, a toda velocidad. Deberemos esquivar el tráfico hasta dar con él, momento en el que se activarán las sirenas, eligiendo bien el camino a tomar cuando se nos da la posibilidad, si no queremos terminar con el tiempo que tenemos disponible para cada fase. Cuando demos con el delincuente tendremos que parar su coche y para ello tendremos que chocar con él hasta que estalle en llamas. A modo de ayuda tendremos el turbo, que podremos usar en tres ocasiones y que servirá tanto para llegar a tiempo a alcanzar el delincuente (cuando lo alcanzamos tendremos un checkpoint que restablece el tiempo) como para chocar con más facilidad contra el vehículo que perseguimos.

Hasta aquí todo bien y recuerda a la recreativa original de recreativa. Incluso el primer contacto con el cartucho de Game Boy es bastante bueno y denota que iban por buen camino. Pero ahora viene lo realmente malo de esta versión para Game Boy. Lo primero que llamará la atención es que al pasar de nivel lo único que cambiará será la cantidad de tráfico u objetos en la carretera que tendremos que esquivar, si no queremos terminar con el tiempo disponible y siendo bastante molesto en los últimos niveles debido a la gran cantidad que aparece. Además también cambiará el vehículo del ladrón que tendremos que detener, pero el mapeado o circuito será siempre el mismo y la sensación de repetición la tendremos desde casi la primera partida. La música que nos acompaña en el menú principal está bastante bien, pero la que acompaña al primer nivel de juego será la misma para todos los demás y esto denota que no se pusieron muchas ganas para realizar esta versión para la portátil de Game Boy. Más que problemas de memoria del hardware de la portátil, hay un problema de dejadez con esta versión.

Chase H.Q. tiene una portada molona en Game Boy y un primer contacto que promete, pero todo se esfuma a los pocos minutos. Después de un par de partidas te das cuenta que el juego consta de repetir una y otra vez el mismo nivel, con una mayor dificultad. Algo más de variedad habría logrado una versión muy digna. Porque el apartado técnico está a la altura de la portátil, con un movimiento suave, sprites bien definidos y el control es preciso. Una pena que no fuera lo que prometía,  sobre todo para los conocedores de la recreativa original que querían replicar el juego en su portátil. Por suerte tuvimos una versión bastante mejorada cuatro años después, Super Chase H.Q., que pulió todas las asperezas de este primer cartucho, consiguiendo un mejor título y más divertido.

Chase H.Q. Flyer Arcade
Flyer de la versión Arcade de Chase H.Q. de Taito.
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